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2009-08-01 Volver al menú

Rabbi's Drash
Vaetjanan
b
5 7 6 9

Deuteronomio 3:23 - 7:11
 








Esta es la segunda porción de la Torá en el libro de Devarim donde Moisés está intercediendo por última vez por aquellos que están a punto de entrar en la Tierra Prometida. Está pidiendo también por última vez por sí mismo para poder entrar, pero D--s le contestó a Moisés diciendo: "Rav-laj" - ya basta, no me digas una palabra más sobre esto... y no lo hizo. Moisés dijo que se le había dado un importante rol durante los últimos 40 años al frente de su pueblo en su salida de la esclavitud y que su dolor era que no iba a poder entrar con ellos. Su tiempo se acabó y ahora Dios está nombrando a un nuevo líder, Yehoshua (Josué) para liderar esta nueva generación que no había conocido la esclavitud de Egipto. Las únicas personas que habían quedado de última generación, era Calev, el quenizita, un gentil de la tribu de Judá (Josué 14:6, 14) y Yehoshua mismo. La antigua generación había desaparecido y la nueva tomaba el relevo. Este es un hermoso cuadro del árbol de olivo Israel, donde algunas de las ramas fueron cortadas -- algunos se quedaron y ahora muchos fueron injertados, tanto Judíos como gentiles.

Moisés está diciéndoles de nuevo a éstos, que presten atención a las enseñanzas que les habían sido dadas por D--s. Es importante para ellos, no sólo escuchar estas palabras, sino también obedecerlas. "Mira, yo he enseñado estatutos y normas como el S-ñ-r mi D--s me mandó, que ustedes deben hacer así en la tierra donde van a entrar para poseerla. Guárdalos y practícalos, porque ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos que, cuando tengan conocimiento de estos preceptos, dirán: "Sin duda, esta gran nación es un pueblo sabio y entendido." (Deuteronomio 4:5-6). Guardando y haciendo Su Palabra, exaltamos el nombre de D--s no sólo en Israel sino en todo el mundo.
D--s creó a Israel para ser "Am Segulah" un pueblo atesorado, elegido por Él para ser un testimonio para el mundo. Nosotros no somos una raza, sino un pueblo llamado. En Israel hay muchas personas de todo el mundo, Etiopía, Marruecos, Francia, Sudamérica y Norteamérica, de todo color de piel y cabello... repito, no una raza, un llamamiento tanto del Judío y del gentil, juntos como uno solo.
En el capítulo 5 vemos una repetición de las Diez Palabras o Mandamientos y en el capítulo 6 está el Shemá, una de las frases en la Torá y oración que hacen al judaísmo: ¡Quién es nuestro D-s!

Después de esta breve introducción quisiera señalar dos principios importantes de esta porción de la Torá que es aplicable para nosotros hoy día. La primera es que cuando D--s dice que Él nos dio la Tierra, Él nunca dijo que sería fácil. Que no debíamos ser perezosos sino trabajar duro. Es lo mismo hoy día. Las cosas no van a ser fáciles para nosotros, pero D--s siempre estará con nosotros y bendecirá la obra de nuestras manos. No debemos ser perezosos cuando le servimos El.

El segundo principio es que cuando ellos entraran en la Tierra no debían mezclarse con las culturas extranjeras, adoptando sus costumbres y adorando a sus dioses. Esto no es una postura racista, es simplemente la protección de ser contaminados con la cultura de los falsos dioses que a su vez volverían al pueblo contra el D--s de Israel. La asimilación es uno de los mayores desafíos que enfrentamos hoy en el judaísmo. Hoy, más judíos son seculares habiendo olvidado el D--s que nos formó y nos moldeó como pueblo. Sin embargo, todavía hay un remanente que guarda celosamente su palabra y cumple sus mandamientos.

La iglesia cristiana primitiva que extendió "ha Besoráh" (las buenas nuevas) en todo el mundo solía ser estricta en su observancia de los mandamientos y la lucha contra la inmoralidad en su seno. Hoy en día, esto se ha desmoronado totalmente. Los líderes han aceptado la moralidad del mundo en lugar de mantenerse firmes por los valores y los principios de D--s dictados en las Escrituras. Se han olvidado de Deuteronomio 4:1-6 especialmente el versículo 2... "No se deberá añadir a la palabra que yo os mando, ni quitar de ella, para así guardar los mandamientos del S-ñ-r tu D--s que yo te prescribo". El sermón de Yeshua en el monte en Mateo 5:17-20 fue similar a lo que dijo Moisés. Yeshua dijo: "No penséis que he venido a abolir la Torá o los profetas; no he venido a abolir, sino para que sea plenamente comprendida. Amen, yo les digo, el cielo y la tierra pasarán antes que pase la letra más pequeña o una tilde de la Torá, hasta que se cumpla todo. Quien traspase uno de los más pequeños de estos mandamientos, y enseñe a otros a hacer lo mismo, será el más pequeño en el reino de los Cielos, pero el que los guarde y los enseñe, ese será llamado grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los Cielos. "Estas son palabras muy fuertes y son ignoradas por muchos que hoy se llaman a sí mismos creyentes en Jesús.

La religión ha cambiado básicamente la Palabra de D--s y lo sustituyó por la palabra del hombre. La religión ha destruido la Palabra de D-s. A D--s no le interesan nuestros sacrificios. Él quiere nuestra obediencia a Su Palabra. El hombre ha cambiado el Shabbat por el domingo. El hombre nos ha dicho que el judaísmo proviene de la madre en lugar del padre, mientras que las Escrituras nos muestran claramente que es del padre, el Dios de Abraham, Yitzjak (Isaac) y Yaacov.(Jacob) (hasta el día de hoy cuando queremos saber a qué tribu pertenecemos, le preguntamos a qué tribu pertenece su padre, si su madre es Cohen y su padre es un Yehudita, usted es un Yehudita; si su padre es un Cohen y su madre es una Yehudita, usted es un Cohen.)

Guardar la Palabra de D--s es importante, simplemente porque Él nos la ha dado para escucharla y obedecerla. Estos no están separados. No es uno o el otro. Hoy en día, elegimos lo que queremos obedecer y dejamos el resto. ¿Quién nos dio el derecho de tomar esta decisión? No es suficiente saber acerca de la Palabra, es necesario conocer la Palabra. Esto puede llevarnos a caer en la trampa de creer cosas que suenan bien, pero que simplemente no están en la Biblia como... "D--s dice: ayúdate que yo te ayudaré." Todos hemos oído esto, y pensamos que está en la Biblia. D--s nunca dijo eso. Él ayuda a los que Él elige, y a quienes confían en El. A veces tenemos que ser humildes y creer lo que dice la Palabra... no lo que alguien nos dice que dice. ¿Cuántos de nosotros hemos tratado de defender nuestro honor, cuando hemos escuchado la verdad, pero nos negamos a creerla? Tenemos que examinarnos constantemente a nosotros mismos y orar para que Dios tenga misericordia de nosotros. Tenemos que ser como los de Beréa (Hechos 17) que no se conformaron a la palabra de los discípulos (talmidim), sino que buscaron para comprobar primero en las Escrituras. Usted se sorprenderá de cuántas cosas usted cree acerca de las Escrituras que simplemente no están en la Escrituras.

Yaacov (Santiago) 4:17 dice: "Por lo tanto, a uno que sabe lo que hay que hacer y no lo hace, le es pecado." ¿De qué sirve si usted conoce a alguien que realmente tiene necesidad y usted simplemente le dice "Voy a orar por usted", pero no hace nada para ayudar a esa persona? ¿Es esto ser obediente a la Palabra de D--s? ¿Cuál es la verdadera adoración a D--s? He hablado en el pasado acerca de esta palabra que viene de "avodá" en hebreo que significa trabajo... es en el servicio el uno al otro que le damos el verdadero culto y adoración a D--s. En Efesios 2: 8-10 Rav Shaul (Pablo) dijo: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios, no como consecuencia de obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en el Mesías Yeshua para las buenas obras que Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas". El estaba explicando Bereshit (Génesis) 15:6 cuando Abraham creyó a Dios y esto le fue contado como justicia (¡la fe vino de D-s, no de nuestro padre Abraham!). No tenemos nada que presumir en lo que a nuestra justicia se refiere. Cuando hacemos las buenas obras que Dios nos ha llamado a hacer, no hay nada que presumir ya que Él las ha preparado de antemano para nosotros. Ibn Ezra dio el mismo significado que Rav Shaul y Yaacov cuando dijo que no es nuestra fe, sino que es la fe de D--s la que nos mueve a hacer buenas obras.

En Devarim (Deuteronomio) 7: 6, 11, Moisés nos recuerda que fuimos llamados no porque éramos más numerosos que los demás, de hecho fuimos el más pequeño en número para que D--s recibiera toda la gloria.

Usted y yo no tenemos nada que ver con nuestra salvación. D--s fue quién eligió salvarnos y nosotros hemos sido enormemente bendecidos al recibir esta salvación. Nosotros somos sus siervos llamados a hacer el bien a los demás. Al hacerlo, exaltamos Su Nombre. No hacemos esto por alguna recompensa o pago. Ya tenemos nuestra recompensa. Es como un milagro el saber que le pertenecemos a Él. Yeshua lo hizo todo por nosotros. Él pagó el precio que exige la Torá por el pecado: la muerte. Ya no necesitamos preguntarnos si estamos o no en el Libro de la Vida. Si hemos sido escogidos, sólo tenemos que servir a D--s. Es hora de levantarnos y ser contados para su servicio. Si usted está demasiado cómodo, él no le permitirá ser tibio. Si está caliente, le hará más caliente. Si está frío, le hará más frío. Si hay algo que Dios le está llamando a hacer hoy, no espere a mañana... hágalo hoy. Él está moviendo a los verdaderos creyentes. Es hora de empezar a pensar en los demás más que en usted mismo. Si hace esto, se olvidará de usted mismo y hará más por los demás.
Escuche y obedezca, ahí se encuentra la verdadera felicidad.











   May G-d add blessings to His Word!



     Rabbi Percy Johnson
     Netanel ben Yochanan
     
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     © 2008 Use by Permission
     Kehilat She’ar Yashuv




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