La lectura de esta semana en la cual hemos extrañado a nuestro Rabino Percy Johnson, la hemos hecho desde el pshat (פשט lectura simple) señalando los siguientes puntos:

  1. 26:1 “Y cuando hubieres entrado en la tierra que el Eterno, tu Dios, te da por herencia, y la poseyeres y habitares en ella… “. Dios nos otorga la tierra y nos la hereda, pero es necesario poseerla y habitarla. Parece algo contradictorio aparentemente, porque si tengo algo heredado, por derecho es mío, ¿por qué debería poseerla y habitarla? ¿acaso Dios no mantiene sus promesas hacia nosotros? En mi país he visto cómo se echan a perder herencias por falta de: 1. Interés 2. Conocimiento de manejo de negocios que provocan que los engañen 3. Despilfarro o malgastar la herencia 4. Falta de sentido de pertenencia o como llamó Freud identidad. En nuestro país decimos un dicho: “lo que no cuesta, no se aprecia”. Parece ser que el Eterno nos hace pasar por este proceso natural para que podamos apreciar lo que él nos otorga, y como buen padre nos enseña como diría nuestro rabino Johnson a “pescar”. Por ello nos anuncia su promesa de otorgarnos heredad, pero debemos ganarnos el derecho para postergar su herencia a la siguiente generación y ser copartícipes de ella.
  2. 26:2 “tomarás de las primicias de todos los frutos del suelo, que recogieres de la tierra que el Eterno, tu Dios, te da; y las pondrás en un canasto, e irás al lugar que escogiere el Eterno, tu Dios, para hacer habitar allí su nombre”. Cuando poseamos la tierra, “tomaremos” de lo que el Eterno nos da. He visto cuántas ‎personas prometen sobre lo que no tienen y esto les causa depresiones, tristezas, ‎ya que su palabra es vana (carece de valor) ya que prometer es algo tan superfluo como ‎cambiarse ropa diariamente. Me encantó entender como el rabino Johnson enseña “no podemos dar algo ‎que no tenemos”. ¿a quién y qué damos? Damos los Bicurim (ביכורים primeros frutos, no ‎necesariamente los mejores) al Templo, enseñándonos que la acción de gracias es no solo decir: “muchas gracias”, sino que implica una acción de traer algo físico en señal de agradecimiento. También aprendemos más adelante (26:12-14) sobre traer los diezmos a los levitas, a la viuda y al huérfano. El objetivo de dar es que hacer habitar su Nombre entre nosotros.
  3. El 26:11 Nos ordena regocijarnos delante del Eterno por lo que Dios nos ha dado y le retornamos a él para mantenernos humildes.
  4. Por último, Israel debe pararse entre el monte Eibal y Guerizim (27:12). Para mí, era una costumbre de la época levantar estelas de piedras con las leyes que regían un lugar para que cualquiera que ingresara a la tierra conociera sus leyes, (Ej. código Hamurabi). He explicado a mis hijos esta lectura poniendo un ejemplo: “cuando entras a una subestación eléctrica hay un rótulo que te dice no tocar y te ponen una calavera y un rayo en ella” ¿es esto un castigo? ¿es una prohibición? ¿es una amenaza? Es un mensaje de precaución para preservarte la vida, si tú decides violar la recomendación que te han dado tienes consecuencias nefastas, si decides obedecer tendrás consecuencias de preservar tu vida y tu integridad física. En el mundo moderno se llama “acción – reacción”. Me parece que el Eterno desea nuestro bien, por ello al iniciar esta parashá nos da su bendición con un fin bien claro: poseer y habitar. Sencillamente nos declara los límites para nuestro propio bien, nuestro beneficio y para habitar en la tierra a fin de que no nos vomite. Los límites son:

a) Menospreciar al padre o madre, remover límites de nuestra propiedad en detrimento del vecino, errar al ciego en el camino, torcier el derecho al extranjero, del huérfano y la viuda, relaciones sexuales ilícitas (con madrastra, bestialismo, incesto), herir ocultamente a su prójimo, soborno para asesinar, derramar sangre inocente, no perseverar en las palabras de la ley y no cumplirlas. No sólo basta con guardarlas o conocerlas, debemos aplicarlas. El rabino Percy tiene una expresión que me gusta mucho: “de qué sirve saber tanta Torá si no la aplicas”.
b) 29:17 “apartar nuestro corazón delante del Eterno para servir a otros dioses”. Según Rabi Nathan Menashé es pésima la traducción (se entiende traducción como una traición al texto original) decir que podemos ir tras otros dioses porque implica que hay más de un “Dios”, dice (אַחֲרֵי אֱלֹהִים ajerey elohim) que se puede entender como otros fuertes o fuerzas.
c) 29:18 “tratar de engañar al Eterno” yendo tras su buen parecer de su corazón.

Para concluir, usualmente nos concentramos más en las bendiciones que las vemos como una promesa que Hashem nos da, sólo queremos escuchar lo que nos conviene, lo dulce y lo que es provechoso para nosotros, pero también nos habla el Eterno de tojejá (תוֹכֵחָה amonestaciones) o las cosas malas que nos puede suceder que están condicionadas a nuestra conducta o comportamiento. ¿qué preferimos? ¿las bendiciones o las maldiciones? El nos da la capacidad de decidir y en función de ello habrá consecuencias. Él nos dio su guía en las 10 palabras. ¿estamos honrando a Dios, lo estamos reverenciando? En devarim 28: 1-2 dice “Y si escuchares atentamente la voz del Eterno, tu Dios, para guardar y cumplir todos sus preceptos que yo te ordeno hoy, el Eterno, tu Dios, te ensalzará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas bendiciones cuando obedecieres la voz del Eterno, tu Dios”. Así que lo único que debemos hacer es escuchar (obedecir) sus palabras.

Por Mauricio (Moshe) Quintero y Isaac Payes