Blog Vaierá 5782

La porción de esta semana es Vaierá “Y Apareció” וַיֵּרָא. Esta palabra a mi entender también podría comprenderse como “se manifestó la Presencia Divina” en una situación, momento y en una persona específica: Abraham. 

Cuando nos levantamos recitamos una bella oración llamada “Modé Aní” (Agradezco yo מודה אני). Nótese que en esta oración agradecemos a Dios por recuperar nuestra capacidad de conciencia luego de haber “hibernado” de un sueño, y anteponemos las “gracias” al “yo” (no es Aní Modé sino Modé Aní). Luego, el judaísmo, proviene de la palabra hebrea Yehudí, que viene de la raíz “Hoda” que significa “agradecimiento”, y a su vez proviene del nombre de Yehudá, el cual fue tomado por nuestra madre Leah al expresar palabras de gratitud por el nacimiento de su cuarto hijo mencionando las palabras: “Está vez daré gracias al Señor, por ello llamó a su hijo Judá” (Bereshit 29:35), impregnando una característica esencial del judaísmo: Dar gracias por todo.

Rab Shaul en sus escritos mesiánicos habló sobre la importancia de ser agradecidos, lo vemos en 1 Tesalonicenses 5:18 “En toda situación den gracias al Eterno, porque esto es lo que Él desea de aquellos que están unidos con el mesías Yeshúa”; Efesios 5:20 “En todo momento den gracias a Dios el Padre en el nombre de nuestro maestro Yeshua el mesías”. Y Asaf escribe en Tehilim 50:23 “Quien me ofrece su gratitud, me honra; al que enmiende su conducta le mostraré mi salvación”.

En esta oportunidad es necesario retroceder un poco a la parashá Noaj, repasar un poco Lej Lejá y llegar a uno de los puntos medulares para la enseñanza de este Shabbat. Dice en la porción de Noaj al final, en el capítulo 11: 26-28 “Y vivió Téraj setenta años y engendró a Avram, a Najor y a Harán. Y éstas son las generaciones de Téraj: Téraj engendró a Avram, a Najor y a Harán, y Harán engendró a Lot. Y murió Harán en vida de Téraj, su padre, en la tierra de su nacimiento, en Ur Kasdim” y el verso 30-31 dice: “Y era Saray estéril, no tenía ella descendencia. Y tomó Teraj a Avram, su hijo, y a Lot, hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Saray, su nuera, mujer de Avram, su hijo; y salió con ellos de Ur de los caldeos, para ir a la tierra de Canaán; y llegaron hasta Jarán y allí se establecieron.”

Sin entrar en detalles de las explicaciones talmúdicas y de los midrash sobre este pasaje, basta leer lo indicado en Josué 24:2-3 “Así dice el Señor, Dios de Israel”: “Hace mucho tiempo, sus antepasados, Téraj y sus hijos Abraham y Najor, vivían al otro lado del río Éufrates, y adoraban a otros dioses. Pero Yo tomé de ese lugar a Abraham, antepasado de ustedes, Lo Conduje por toda la tierra de Canaán y Le Di una descendencia numerosa.”

Al hacer paralelismos de estos pasajes, estamos viendo que Dios llama a una familia completa, pero de todos los llamados, solamente una persona llegar a establecerse y cumplir el propósito Divino en él, este fue Abram. Abram y posteriormente Abraham, logra captar la Voz del Cielo, y esto provoca en él ciertas características que lo hicieron un hombre completamente diferente en su época, porque además de “invocar” el Nombre Divino a otras personas y traer concepción del monoteísmo al mundo, vemos en Abraham la personificación del Jésed. Jésed es más que caridad, bondad, amor en práctica, fidelidad, amor confiable, lealtad, gracia, actos de devoción, misericordia, amor inquebrantable y quizá aun así nos quedaría corta una definición exacta de lo que esta palabra abarca. Lo que estoy seguro es que Jesed (חסד) emula las características que nacen de una persona agradecida, y como menciona nuestro RANEBI el lenguaje hebreo es pictórico, no es conceptual, por lo que para explicar Jésed debemos estudiar cómo se aplicaba en la vida diaria de Abraham esta cualidad. 

Del pasaje de la porción de Noaj vemos que Abram adopta al hijo de su hermano Harán, quien es Lot (לוט) que casualmente significa “escondido o velo”, lo que da una idea que al morir su padre, Lot fue ignorado al quedar huérfano, sin embargo, Abraham lo toma como hijo y decide criarlo hasta que se convierta en un hombre independiente. Según muchos autores, el mayor Jésed en esta vida, es tomar a una criatura y adoptarla, porque no sólo se asume la responsabilidad de un padre, sino que se cuida, alimenta, viste, se da cobertura toda una vida, de una manera tal que un ser humano no pueda llegar pagar esta deuda a otro, y lo más importante, es desinteresado, es decir, se hace sin esperar nada a cambio. 

Leemos en Bereshit en la porción Lej Lejá lo siguiente (13:1): “Y subió Abram desde Egipto, él con su mujer y todo lo que poseía, y Lot con él hacia el sur”. Es decir, para Avram Lot se convirtió en un hijo y de hecho Lot recibe bendiciones del Cielo gracias a Abram, dice Bereshit 13:5: “Y también Lot, que andaba con Avram, tenía ovejas y vacas y tiendas”. Lot se había convertido finalmente en un hombre autosuficiente, quien se veía a sí mismo como el potencial heredero de su tío Abraham. Esto trae a colación un incidente, en donde posiblemente Lot pensando que heredaría todos los bienes de su tío al no tener descendencia, decide hacer un acto irrespetuoso, haciendo que sus ovejas pastasen en la zona que correspondía al ganado de Abraham actuando con desagradecimiento. Nuevamente, Abraham muestra su Jesed al humillarse cuando no debía o no era lo correcto, ante su sobrino y ofrecerle paz, indicándole: (13:8) “No haya, te ruego, pelea entre yo y tú, ni entre mis pastores y tus pastores; porque gente hermana somos nosotros.” Y le ofrece separarse, yendo en un sentido contrario a él, con el fin de preservar el shalom beit. Menciona Bereshit 13:10 “Y alzó Lot sus ojos, y vio todo el Kicar (el valle) del Jordán (Yardén), y que todo él estaba bien regado” Vayisa-Lot et-eynav vayar et-kol-kikar y 13:11 “Y escogió para sí Lot todo el Kicar del Yardén;” (13:12) y Lot habitó en las ciudades de Kicar, y armó sus tiendas hasta (las cercanías de) Sodoma. 

Entre la salida de Harán hasta este pasaje habían transcurrido aproximadamente 24 años, en los que Lot aprendió de Abram la hospitalidad, la justicia, la emuná, el jesed, el cuido por los demás, buscar la paz. Sin embargo, Lot no logra captar al cien por ciento de este ejemplo de vida, sino que vemos que actúa por sus impulsos, por el deseo de sus ojos, por su egoísmo (su propio bienestar escogiendo lo mejor para sí) y yendo a vivir a un lugar de corrupción, muy alejado de la vida de santidad que había aprendido desde su niñez. 

¿Cómo era esta ciudad? ¿Cómo influye en Lot esta corrupción, quién tenía tendencias de justicia pero también una alta inclinación al mal? Dice Bereshit 13:13 “Y los hombres de Sodoma eran muy malos y pecadores para con el Eterno”. Al inicio vemos que llegó a establecerse “cerca”, aún no era un ciudadano. Al estar cerca, la mala inclinación de una sociedad puede afectar incluso a un hombre justo, a tal punto que vemos que el Eterno le otorga una nueva oportunidad a Lot para hacer teshuvá y retornar a la casa de su tío, cuando en el capitulo 14 leemos sobre su captura y de cómo Dios ayuda a Abram a rescatarlo, llegando al capítulo 14:16 “Y recuperó todos los bienes; y también a Lot, hijo de su hermano, y sus bienes recuperó, y también a las mujeres y al pueblo”. En lo personal, me parece que nuestro RANEBI le gustaba la expresión “Nuestro Dios es el Dios de comenzar de nuevo”. Y esta fue la oportunidad de Lot, sin embargo, no la tomó. 

Acorde a los midrashim, las ciudades de Sodoma y Gomorra se caracterizaban por ser lo opuesto al Jésed, existía asesinato, homosexualidad, promiscuidad, robo, y eran castigados aquellos ciudadanos que mostraban Jesed[1]. Por otra parte, Judas 7 dice: “Así también Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas son puestas como escarmiento, al sufrir el castigo por haber practicado, como aquellos, inmoralidad sexual y vicios contra la naturaleza.” El profeta Ezequiel menciona en el 16:49-50 “Tu hermana Sodoma y sus aldeas pecaron de soberbia, gula, apatía, e indiferencia hacia el pobre y el indigente. Se creían superiores a otras, y en mi presencia se entregaron a prácticas repugnantes. Por eso, tal como lo has visto, las he destruido.”; La Torá en Devarim 32: 32 dice: “Su viña es un retoño de Sodoma, de los campos de Gomorra. Sus uvas están llenas de veneno; sus racimos, preñados de amargura”; Y el profeta Isaías 3:9 dice: “Su mismo descaro los acusa; no ocultan sus pecados; igual que Sodoma, los hacen saber a todo el mundo. ¡Ay de ellos, pues preparan su propio castigo!” es decir, eran desvergonzados, exhibicionistas y aún orgullosos (palabra bastante usada para un género humanista hoy en día) de sus pecados. 

Por todo esto, Lot representa al desagradecimiento, y es un ejemplo máximo que debemos evitar. Y como resultado de sus acciones salieron dos naciones que más tarde emularían el comportamiento de ser desagradecidos y que la Torá prohíbe unirnos a ellos: Moab y Amon. Vemos lo opuesto de Lot con Abraham, mientras Abraham discutía con el Eterno en el capítulo 18 de Bereshit esperando que hubiera al menos 50 justos para que Hashem perdonará a estas ciudades, y descubrir al final que ni siquiera 10 justos había en dichas ciudades, nos damos cuenta de que Lot se había convertido en ciudadano ilustre y no había “invocado” el Nombre de Hashem allí. No volvemos a observar que Lot retorne a la casa de Abraham, sino que la Torá describe cómo la sociedad influyó en Lot, para comprender actos aparentemente de jésed con pensamientos distorsionados. Por ejemplo, Lot se convirtió en ciudadano, paso a vivir en la ciudad, se casó con una sodomita, y tuvo hijas. Si bien es cierto recibe a los hombres de Dios en esta ciudad y ofrece cobertura, vemos que no pudo influir en la ciudad o en su comportamiento, ni tampoco en sus yernos, esposa o hijas. Observamos que la Torá es especifica en decir que los enviados del Eterno los tomaron, es decir, no fue una decisión voluntaria y consciente para Lot que huir era lo mejor para él y su casa, sino que se ve su apego a sus riquezas materiales (19:6), y aun así vemos como él en un acto de caridad mal entendida, incluso ofrece a sus hijas para que sean violadas por toda la ciudad (19:8) y luego vemos cómo ocurre el “midah kenegued midah” (מדה כנגד מדה), cuando sus hijas violan a su padre (19:31-38). En los versos vistos anteriormente no vemos a Lot dando gracias tan sólo una vez a Abraham por interceder por él, por rescatarlo, por haberlo criado, educado, y haberle conferido capacidad económica. Más tarde, estudiamos cómo influyeron sus descendientes para que Israel fornique con sus hijas, cometan idolatría y cómo Balak rey de Moab intenta maldecir a Israel contratado a Bilaam. 

Lo precioso de esta historia, es que Dios, es el Dios de comenzar de nuevo, y vemos cómo una persona que muestra agradecimiento en forma de Jésed puede cambiar su historia, no importa su pasado, y lo leemos esto en la historia de Ruth, quien totalmente rompió un ciclo de desagradecimiento y como consecuencia trajo al Rey David de su vientre. 

A nivel neurológico, ser agradecido y mostrar Jésed regula a su hipotálamo generando dopamina (produce la sensación de bienestar, felicidad, placer y vitalidad) y reduce el cortisol, que es la hormona del estrés, y estimula el córtex del cíngulo anterior, que está vinculado a la empatía y las emociones trayendo consigo bienestar físico, psicológico, emocional y salud a su cuerpo y alma. 

En resumen, el agradecimiento no equivale a decir del diente al labio “Gracias”, lo cual tiene su merito de mostrar que es una persona educada, las gracias se manifiestan en acciones (Salmos 42:4; 69:30; 95:2; 100:4; 147:7-9; Isaías 51:3; Jeremías 30:19) hacia su casa, hacia su comunidad, hacia la sociedad, hacia usted mismo y hacia el Eterno. ¿queremos que la Presencia Divina se manifieste o se nos aparezca? Comencemos siendo agradecidos y practiquemos Jesed. 

¡Shabbat Shalom!

Sr. Mauricio Quintero


[1] https://www.sefaria.org/Sanhedrin.109b.2?lang=bi