Blog Ha’azinu 13 de Tishrei 5777 בלוג הַאֲזִינוּ, י”ג תשרי תשע”ז

El Creador parece tener significado condicional si no le obedecemos, entonces seremos castigados. La mayoría de la gente lo ve como un Dios que nos apunta  constantemente con el dedo esperando el momento para castigarnos tan pronto fallamos. Hay otras personas que dicen “Tú me has creado, por lo tanto cómo actúo es Tú problema, no el mío.” A menudo veo esto en los niños que culpan a sus padres por su comportamiento. Esta actitud se llama “escurrir el bulto”, donde justificamos nuestras acciones y nos negamos a reconocer que somos responsables de nuestra conducta.

El otro punto de vista es el Dios de la continuidad. Los diez mandamientos siendo la constitución básica de Israel  sostienen el resto de la Torá a partir de su fundación. Nos dan los fundamentos básicos  para nuestra relación con nuestro Creador, con nosotros mismos y, finalmente, con nuestros vecinos. Una vez que nuestro Creador nos ha dado Sus enseñanzas de qué hacer y no hacer, las consecuencias son nuestras. ”Guerra avisada no mata gente’’. La misma razón que Él nos advierte es para nuestro propio bien y cuando desobedecemos  cosechamos las consecuencias de esa desobediencia. Este es el concepto de “libre albedrío”, el mayor regalo de Dios a la humanidad.

Moshé advirtió a los israelitas que tenían que tener cuidado de no ser contaminados por los valores de las personas que vivían en la tierra. La manera de estar protegido contra esto deberían  ser fuertes en los principios que el Creador les había dado. Hoy en día todos los que nos  aferramos a los valores reales de la Torá tenemos mayores desafíos  que cualquier otro grupo, porque vivimos en un ambiente contaminado. Nuestros valores son denigrados; somos llamados intolerantes y fanáticos con un lavado de cerebro que no podemos pensar por nosotros mismos. Nuestros niños están siendo bombardeados en las escuelas por varias ideologías que solían estar equivocadas, pero hoy en día son lo correcto. Cuando se cambian los valores morales, hay consecuencias que se derivan de ellos.

Nuestro Creador es compasivo, cariñoso y atento y nunca te obligará a regresar de nuevo a Él. El mensaje de Moshé a su pueblo entonces y ahora es de tener siempre las palabras del Creador en nuestras mentes. Por eso les dijo que escribieran la Torá y tuvieran que leerla en voz alta a todo el pueblo cada siete años. Necesitábamos un recordatorio constante de lo que nuestro Creador quiso para nosotros. Cuando las personas religiosas tomaron Su palabra y la cambiaron, las consecuencias para el mundo fueron nefastas. Ya no era universal y simple. El mayor tesoro del mundo se le oculta a un pueblo muerto de hambre espiritualmente. El alimento espiritual de la Torá ya no se comparte.

Poco a poco, Israel se ha estado asimilando a las otras naciones y ahora ha perdido su sabor. Esto es exactamente lo que Yeshua nos advirtió en Mateo 5: 13-15. ¿Qué bueno es Israel si no es luz para las naciones? Ahora nuestro Creador trajo a otras personas en su lugar para hacerlos celosos. Puede que tengan una menor comprensión, pero serían más fieles.

En este momento tenemos que asegurarnos de que no somos ‘más santos que otros’, que nos humillamos delante del Creador como Yeshua el Mesías nos dijo que lo hiciéramos, que no nos paramos en un pedestal sino  más bien nos hacemos más pequeños nosotros mismos y miramos hacia arriba  a nuestro Padre, el Creador y trabajamos a diario para mejorar nosotros mismos. Tenemos que ser un ejemplo para los demás. No importa cuán grande o pequeño seamos, podemos brillar cuando estamos haciendo lo que es correcto; de lo contrario, traemos la oscuridad al mundo. Vamos a tener batallas como dicen las Escrituras, pero en nuestras luchas nos ayudarán a crecer y ser más fuertes. Honremos al Mesías Yeshua en su deseo de llevarnos de regreso a Torá.