Parashat Vayetze 12 Kislev 5781                         por  Rabino Iosef Chemi  

Shalom

Vamos a hacer el estudio de la Parashá Vayetze. Estamos en Bereshit capítulo 18, quiero leerles el perek 28 pasuk 17, capítulo 28, versículo 17, “Vayira vayomar mah-nora hamakom hazeh eyn zeh ki im-beyt Elohim vezeh sha’ar hashamayim.” “וַיִּירָא, וַיֹּאמַר, מַה-נּוֹרָא, הַמָּקוֹם הַזֶּה:  אֵין זֶה, כִּי אִם-בֵּית אֱלֹהִים, וְזֶה, שַׁעַר הַשָּׁמָיִם.” “Y se conmovió y exclamó: ¡Cuán imponente es este lugar, no es sino la morada de Elohim y este es un pórtico hacia los cielos”.

Como ustedes saben Yaakov corre porque Esav quiere matarlo. E Isaac lo envía (a Yaakov) a buscar esposa de acuerdo con el pedido de Rivka, sin dinero, sin camellos, sin joyas, lo a la familia de su hermano Laván.

Luego, el encuentro entre Yaakov y Rajel, es muy conocido. Él mueve la piedra y abreva el rebaño, ella le cuenta a Laván, su padre, que ha llegado el hijo de Isaac, y, ¿Laván que piensa? ooohhhh…… ¡viene con riqueza como Isaac!, y después se encuentra de que es un hombre pobre, y entonces Yaakov, enamorado de Rajel, comienza a trabajar 7 años por ella. Como bien aben, porque es muy conocido, llegado el momento del matrimonio, ¿qué es lo que le entrega Laván? A Leah, su hija mayor, y entonces Yaakov, enojado le dice: “וְלָמָּה רִמִּיתָנִי” “velamah rimitani.” Perek 29 pasuk 25, capítulo 29, versículo 25. “¿y por qué me has engañado?” En este proceso, lo que estamos viendo, es el trabajo de Yaakov para elevar y superar su potencial y su alma. 

Él había soñado antes de salir de la tierra, una escalera, con ángeles que subían y bajaban, y Dios diciéndole: “Te voy a proteger y te voy a cuidar” Y él promete: “si me das todo lo que me dices, te daré el maaser -מעשר-, el 10% de todo lo que llegue materialmente a mi vida. En un proceso de 14 años se va a quedar con las dos esposas, y en un proceso posterior de 6 años más, va a acrecentar su ganado y su riqueza. 

Ahora, vamos a internarnos en el proceso del alma de Yaakov para su desarrollo, y su Tikum. Ya que Yaakov recibió la primogenitura porque engañó a Esav, aunque Esav la había despreciado, y se la había vendido.

Vemos luego, una disputa entre las mujeres de Yaakov por darle descendencia. Y empiezan a nacer sus hijos, tanto con ellas como con sus concubinas. Y fíjense, ¡qué interesante que son los nombres que van recibiendo sus hijos! que tienen que ver con el proceso del encuentro entre el hombre y Dios. Vamos a ver: Rubén, el primero, que significa “ver”, vemos a Dios; Y Shimón, “oímos”, y con Leví comienza la devoción, y con la devoción, Yehudá, el agradecimiento. Y con el agradecimiento y ese nivel, Dan, El juicio, empezamos a comprender que hay reglas en la existencia, Naftalí, Dios se nos vuelve contenedor frente al juicio de sus reglas. Y comienza a aparecer Gad, la fortuna, los bienes materiales necesarios para nuestro camino, nos damos cuenta de que Dios nos da siempre lo que necesitamos para que sigamos avanzando, y entonces Asher, la felicidad. Comprendemos el sentido de Isajar, la recompensa. Accedemos a la morada, a la quietud, al palacio del Rey, con Zabulón. Y después de este nivel del alma, con Yosef, somos adheridos a la Divinidad. Cada nombre de los hijos de Yaakov, son un estadio en el avance del alma, y en la restauración de la paz interior. 

Cansado Yaakov, quiere irse, quiere volver a su tierra, pero aquí surge el histórico conflicto de Israel, con Laván, con la hipocresía, nos reciben, los bendecimos, Laván se enriqueció, y cuando nos queremos ir, comienzan a ver que hemos prosperado. Entonces, nos quieren destruir. Tuvo que intervenir Dios y decirle a Laván: “No lo toques, y no hables con él ni para bien, ni para mal”. Y entonces Lavan, mentiroso e hipócrita, va a decirle: “Te fuiste, sin que yo pudiera despedirte, y besar a mis hijas, y a mis nietos”. Y Rajel se había llevado los Terafim (תְּרָפִים), los dioses locales que había en la casa de Laván. Hipócrita, y pagano. Y Rajel, ¿porqué se los llevó? Hay dos opiniones: unos dicen que fue un acto de bien, para que Laván deje de confiar en esos dioses, y otros dicen que Rajel seguía estando imbuida de paganismo. Dejamos abierto a la interpretación de cada uno. 

Y vuelve Yaakov, a la tierra y a lo lejos ve Majanaím (מַחֲנָיִם), un campamento de ángeles, aquellos ángeles que lo acompañaron hasta el límite, y se retiraron, y a aquellos ángeles que después lo acompañan fuera de la tierra de Israel, ahora se retirarán para que vuelvan los protectores de la tierra de Israel. 

Toda esta historia tiene un punto en común entre la historia entre Yeshua y Natanael, Yeshua ve a Natanael sentado en la higuera y le dice: “He aquí un verdadero Israelita”, les recuerdo que Yaakov va a ser Israel después, “Ishaar-El” “el que va directo a Dios”. Y Natanael le dice ¿porque me viste sentado debajo de la higuera?, y Natanael dice: “este es realmente el hijo de Dios”, título mesiánico, el mesías, y Yeshúa le contesta “De ahora más verás al hijo del hombre ser servido por los ángeles, y que ángeles suban y bajen a él” 

¿Qué le está diciendo Yeshúa? Primero que es el mesías, el hijo del hombre, y, en segundo lugar, realza a Natanael, porque está sentado debajo de la higuera, la higuera es la Torá, y todas sus ramas son los mandamientos, y estar sentado implica el estudio de la preparación, el reposo del alma en la voluntad divina. Pero Yeshúa le agrega: “yo soy el hijo del hombre” yo vengo a traer la intención de cómo vivir los mandamientos, si los vives como te enseño, entonces, vas a tener la misma experiencia que Yaakov, entendiendo que el portal al cielo está en tu interior, que es donde está la casa de Dios, Beit Elohim, que más allá de la estructura de un templo, como es afuera es adentro, como es arriba es abajo, si está en el templo la Shejiná, la presencia de Dios está en nuestro interior.

Y esa es la función del mesías, encender nuestras almas, y que vayamos pasando de los distintos niveles de alma, Nefesh, el alma vegetativa, la física. Ruaj ha Kodesh, el equilibrio de las emociones, Neshamá, el alma encendida, y Nefesh Jaiyá, el alma con toda la vida interior desarrollada, para alcanzar al fin de todo el trabajo de nuestra vida la Yejidá, la unión a través del mesías. 

¿Qué nos enseña toda esta historia? Que Yaakov tuvo que trabajar con sí mismo para desarrollarse, que Dios lo protegió en todo ese camino, que fue amado y que fue rechazado, y que encontró “esa” puerta al cielo, que el mesías nos abre, para que alcancemos los estados más plenos de la existencia: la paz, la felicidad, el amor y la vida interior.

Shabbat Shalom