Blog Jayei Sarah  25 de Jeshvan 5779 בלוג חַיֵּי שָׂרָה, כ”ה חשון תשע”ט

En esta parte, Jayei Sarah, vemos el fallecimiento de los dos iniciadores de nuestro pueblo Israel, Avraham Avinu y Sarah Imenu, nuestro padre Avraham y nuestra madre Sarah. Aunque ambos pasaron a la siguiente vida, Jayei Sarah nos enseña sobre el valor de vivir esta vida, a diferencia de las religiones que veneran la muerte y esperan escapar de esta vida.

Abraham y Sara habían dejado su ambiente pagano para dirigirse en una nueva dirección. Ya no seguirían a los dioses de sus familias, ahora seguirían al único Dios verdadero, el Creador. Su papel era compartir estas buenas nuevas dondequiera que iban. Fueron los enviados del Creador en contraste a los misioneros religiosos; ellos presentaron lo que sabían sobre el Dios que se les había revelado, pero nunca obligaron a nadie a creer; esto depende de los otros aceptar o rechazar. Nadie puede ser llevado al Creador por la fuerza.

Abraham y Sarah representan el movimiento desde un entorno foráneo al entorno del Creador. Aunque no eran perfectos, representan a aquellos que desean aferrarse a los valores morales que el Creador pasó a la humanidad. En su imperfección podemos ver la perfección del Creador. Continuó trabajando en sus vidas hasta sus últimos días, a pesar de ellos mismos. Sin embargo, ellos constantemente trataron de hacerlo mejor. Hay muchos midrashim que se esfuerzan por demostrar que Avraham y Sara eran personas perfectas, sin embargo eso no es lo que enseña la Torá. No necesitamos defender al Creador.

Sarah fue una verdadera pionera. Ella tomó la decisión de unirse y apoyar a Avraham en su búsqueda de seguir al Creador dondequiera que eso los llevaría. ¿Te imaginas cómo se sintió ella cuando, después de tantos años, no pudo darle a su esposo el heredero que él deseaba? Su amor por él la llevó a traerle a su esclava, Agar, para que le diera un hijo. Si eso no es amor, ¿qué es? Les resultó el tiro por la culata, porque ya habían recibido la revelación de que tendrían un hijo para ser su heredero. Ninguno de los dos pudo esperar, ya que los hechos dictaban lo contrario. Sin embargo, el ángel le había preguntado a Sarah … “¿Hay algo demasiado difícil para el SEÑOR?” (Ber. 18:14). Después de que Isaac finalmente nació, Sarah le dijo a Avraham que se deshiciera de Ismael, pero Avraham realmente luchó con esta idea hasta que el Creador le dijo que escuchara a Sarah y que no se preocupara por Ismael; Él se haría cargo de él. Esa promesa es la que finalmente le permitió a Avraham dejarlos ir. El hecho de que escuchó a Sarah, sin embargo, no la hizo más grande que Avraham como sugieren nuestros sabios. Era más una cuestión de lo que el Creador quería lograr.

Sarah era verdaderamente una mujer fuerte para sobrevivir en ese ambiente. En dos ocasiones, estaba dispuesta a sacrificarse para salvar la vida de su esposo. Puede parecer que Avraham fue un cobarde cuando le dijo que dijera que ella era su hermana, pero necesitamos ver esto desde la perspectiva de la cultura de esos tiempos. Si Avraham les dijera que ella era su esposa, lo más probable sería que lo hubieran matado y luego tomado a Sarah y abusado de ella. Como su hermano, él podría ser su protector con todos los derechos para venderla a su futuro esposo, como vemos en el caso de Rebeca a Isaac. El sirviente pagó mucho dinero por ella.

Necesitamos ser más abiertos cuando estudiamos la Torá en lugar de tomarla literalmente o de acuerdo con nuestros dogmas y doctrinas personales. Necesitamos preguntarnos qué es lo que el Creador está tratando de revelarnos para hoy a través de estas historias. ¿Qué valores podemos aplicar a nuestras vidas?  Mientras estemos vivos, somos capaces de hacer algo. Cuando estamos muertos, ya no podemos hacer nada. ¡La Torá es toda acerca de la vida. La Torá es Vida! Este es el mensaje de Avraham y Sara.