Ki Tissa 5781  22 Adar

En esta porción se tratan muchos temas como: El medio siclo para el santuario, el lavatorio de bronce, el aceite y el incienso de la unción, Bezalel y Aholiab, el Shabbat, las dos tablas del pacto, el becerro de oro, el mandato de salir del Sinaí, la carpa fuera del campamento (Ohel Moed), la intercesión de Moisés, la reescritura de las nuevas tablas por parte de Moisés, la renovación del pacto, los 13 atributos de misericordia Divina, y el rostro resplandeciente de Moisés, quisiera enfocarme en una aplicación práctica de esta porción, de la cual podemos sacar mucho conocimiento, pero como dijo Rab Shaul, la letra por sí misma, no genera vida (2 Corintios 3:6). 

Dentro de todos los aspectos, que podríamos desmenuzar y sacar lecciones de cada uno de ellos, he buscado alejarme de todas las particularidades y detalles tan hermosos, y como solía decir nuestro rabino Percy Johnson, para apreciar la hermosura de un mosaico, debemos alejarnos de cada piedrita que lo forma, para poderlo contemplar en su totalidad. 

Lo que veo en esta porción, es la bondad de Dios, su misericordia, su amor y que cada uno de nosotros importa para Él. ¿cómo? Veamos: 

Al inicio de la porción, Hashem manda a censar a los varones arriba de 20 años, pero ¿cómo se da el conteo? Por medio del conteo de los medios siclos, ¿por qué? Porque no se estaba contando quién dio y quién no, se dignificó a la persona no poniendo valor con base a quién dio más o quién dio menos, por ello tanto el rico como el pobre dieron la misma cantidad. Además, no se contaron cabezas, porque cada alma humana para el Eterno es valorable, no importa el trasfondo social, económico o de cualquier otra índole que deseemos etiquetar. El fin de esto, era lograr la unión de Israel, no elevar a una persona sobre otra indicando “yo lo hice con mi aportación”, de ninguna manera, sino que Israel dijese “nosotros aportamos para las bases del mishkan”. 

Dios pide construir un lavatorio hecho de cobre para colocar agua dentro de él para que los sacerdotes se purifiquen previo a ingresar a su servicio. El servicio estaba de manera práctica enfocado en dos áreas: una era el holocausto, que digamos era el servicio comunitario, hacia el prójimo, y otro era en el santuario, hacia Dios. El rab Kook indica que sacerdote debía purificarse las manos (servicio práctico en acción y obra) y los pies (servicio intelectual a Dios). ¿porqué? Porque Dios es Santo, y no podrían presentarse delante de Él impuros, de lo contrario habría consecuencias como las que leeremos más adelante con Nadav y Avihú. 

El aceite de la unción era para que a través del sentido del olfato pudiésemos percibir la propiedad de Dios, esto es muy inclusivo al pensar en personas no videntes. Su fórmula está hecha con base de fragancias muy fuertes, saludables y de fácil identificación. Se ungían los objetos que serían utilizados en el servicio y a las personas, es como “marcar el territorio”. De esto, vemos la importancia que tiene para Dios cuidarnos de no contaminar su propiedad y de la exclusividad de las personas en el servicio Divino. 

Luego, aparece la entrega de las tablas, escritas con el dedo Divino. Se dice que las cosas importantes debe hacerlas uno mismo, no delegarlo. Esto sucede con las tablas (Lujot) que Dios escribe sus 10 palabras. Acá contiene el mensaje más importante para la humanidad y es nuestra herencia para vivir bien. Sólo un padre bueno dejaría un mensaje escrito para sus hijos hacia el futuro. 

Eterno nos recuerda que el Shabbat es para nuestro bien, desea nuestro equilibro, lo cual es representado también por el Ketoret, uniendo el mundo físico con el espiritual. Una persona sin equilibrio cae enferma, en ansiedades o en depresiones. El Shabbat nos sirve para reconectarnos con Dios. 

Caemos en el error del becerro de oro, naturalmente no todos participan activamente, pero sí hubo participación pasiva, es decir, dejar que se corrompa el pueblo sin tratar de evitarlo, adorando a Apis y traicionando al Eterno quebrantando el primer mandamiento. Sin embargo, vemos cómo Moisés hace dos cosas para parar el desenfreno, por una parte, rompe las tablas hechas con la mano de Dios. Por otra parte, pide una acción que requiere de valor-misericordia a la vez para parar la destrucción del pueblo, en la cual 3000 personas mueren de mano de los levitas. Con todo esto, vemos la misericordia Divina, ¿por qué? Aparecen los 13 atributos de misericordia (34:6-7) y Dios perdona a su pueblo, ¿cómo lo sabemos? Cuando le pide reescribir a Moisés las tablas nuevamente (33:4). Dios no destruye a Moisés por quebrar las tablas, ni a Aarón por permitir la corrupción del pueblo, ni tampoco destruye a Israel por el becerro de oro, aunque se lo merecían. 

Los trece atributos son explicados por Rashí brevemente: 1 – 2) Adonay Adonay (יְהוָה יְהוָה): La repetición del nombre del Eterno aquí, significa que Él es misericordioso con cualquier persona acerca de sus pecados, y con el pecador arrepentido. 3) El (אֵל): Dios poderoso que obra con sus sabios dictados. 4) Rajum (רַחוּם): Misericordioso como un padre para con sus hijos, previniéndoles para que no caigan. 5) Janún (וְחַנּוּן): Benevolente y que ayuda a los caídos que no pueden regenerarse por sí mismos. 6) Erej – Apáyim (אֶרֶךְ אַפַּיִם): Paciente, y espera a que el pecador se arrepienta. 7)Rav – jésed (וְרַב-חֶסֶד): Lleno de merced con la persona correcta y también con la incorrecta. 8) Ve-Emet (וֶאֱמֶת): Verdadero y recto en sus promesas. 9) Notzer jésed laalafim (נֹצֵר חֶסֶד לָאֲלָפִים); Bondadoso y misericordioso: considera los méritos de los padres en los hijos, al menos por mil generaciones. 10) Nosé Avon (נֹשֵׂא עָוֺן): Perdona los pecados cometidos con premeditación. 11) Vafesha (וָפֶשַׁע): Perdona las ofensas y pecados cometidos con espíritu de rebeldía. 12) Vejataá (וְחַטָּאָה): Olvida los pecados cometidos involuntariamente. 13) Venaké(וְנַקֵּה): Absuelve al penitente.

Dios no destruye su relación con el pueblo, y permite que el Ohel Moed (אֹהֶל מוֹעֵד) se instale fuera del campamento para seguir comunicándose con su pueblo. ¿porqué sale? Porque Israel estaba impuro y el mishkan (מִשְׁכַּן)aún no se había completado. De esta manera, Moshé sale del campamento y se mantiene la profecía, la relación con Dios. 

Al pedido de Moshé (33:18) de ver su rostro, Dios le responde que no podemos ver su rostro y seguir viviendo (33:20) y le hace hacer que lo podremos conocer a través de sus obras de bondad y misericordia. 

Al Moshé captar los trece atributos, le pide que “la presencia Divina del Eterno entre nosotros” (V 34:9) respondiendo Dios con la renovación del pacto (34:10), la promesa de entregar la tierra de Israel a su pueblo, y denotándose en Moisés la presencia Divina en Él, irradiando la Luz Divina en su rostro. 

En conclusión, vemos que el deseo de Dios no ha cambiado, el cual leímos en Trumá (Shemot 25:8) en el cual el Eterno expone el deseo de morar entre nosotros. ¿piensan que si no le importáramos a Dios no nos diría que quiere vivir entre nosotros? ¿no habríamos sido destruidos? ¿no nos hubiese dado instrucciones para tener una vida completa? ¿no nos hubiese marcado con su sello del aceite de la unción? ¿no nos hubiese dado instrucciones para presentarnos delante de Él?

La vida de hoy es muy estresante, el humanismo y la vida post moderna nos siembra muchas dudas sobre nuestro valor, el ser “humano tiene precios”, el ser humano cuenta por lo que tiene no por sus cualidades, nos ofrecen “dioses” disfrazados para quitar nuestra vista de las tablas que Dios nos entregó atacando nuestros sentidos (desenfreno) y engañarnos. Sin embargo, Dios siempre nos extiende su bondad y misericordia, y a pesar de que existen consecuencias para nuestras acciones, no permite nuestra destrucción. Este es el mensaje hoy en día para tu semana: ¡ALEGRATE, LE IMPORTAS A DIOS! Pero a ti, ¿te importa Dios?

Shabbat Shalom.