Esta porción Miqqetz siempre cae en Jánuca. Incluso nosotros, los judíos, no siempre entendemos el verdadero mensaje de Jánuca porque nos hemos perdido en su folclore en lugar de conocer los eventos reales. Se ha convertido en una fiesta de encender las luces y comer alimentos fritos en aceite para recordarnos el milagro del aceite, sin embargo es mucho más. La palabra Jánuca en sí misma significa dedicar.

José fue tomado como un joven arrogante y forzado a los horrores de la esclavitud en Egipto. Intentaron hacerle perder su identidad pero nunca olvidó quién era o quién era su Dios. Lo primero que dijo cuando la esposa de Potifar trató de seducirlo fue: “¿Cómo puedo hacerle esto a mi Dios o a mi señor Potifar a quien sirvo?” Él siempre dio la gloria al Dios de sus padres. Aunque su apariencia exterior cambió y su corazón necesitaba ser pulido, nunca perdió la conexión con su Creador.

Jánuca trata de mantener la esencia de lo que somos y no de asimilar ideas extranjeras. Es un grito contra la asimilación. Recomiendo que todos lean los Libros de los Macabeos en las escrituras apócrifas. Va de la mano con lo escrito por Josefo. Los seléucidas griegos habían helenizado todas las áreas que habían conquistado. En 1 Maccabees 1:14 leemos que los hombres judíos practicaban en un gimnasio. En aquellos días los hombres ejercitaban y practicaban desnudos en estos gimnasios griegos. Los hombres judíos estaban avergonzados por su circuncisión y se harían la reversión de la cirugía. ¿Puedes imaginarse el dolor y la hasta tal punto irían para ocultar el hecho y la vergüenza de que eran judíos?

Esa idea está impregnando a la comunidad judía en Israel y en todo el mundo en este mismo momento. Hay un grupo judío que se opone a la circuncisión afirmando que está mal y es barbárico. Israel prefiere ser más parecido al resto del mundo que ser judío. Puedo entender el sufrimiento de nuestros antepasados que tuvieron que cambiar sus nombres y conformarse con vivir en la diáspora, sin embargo, siempre mantuvieron nuestra identidad. Hoy esto está cambiando. Estos judíos van completamente en contra de los valores de la Torá.

Yeshua nuestro Mesías nos dijo que no temiéramos a aquellos que pueden quitar nuestras vidas, sino que tuvieran temor del Boré Olam – El Creador – que puede quitarnos la vida eterna. Es por eso que la historia de José es tan importante. A pesar de todo lo que pasó, nunca se avergonzó de decirles a los egipcios que era hebreo. Él nunca se distanció de sus hermanos una vez que se reunieron. Incluso viajó con ellos para enterrar a su padre en Canaán.

José tuvo mucho tiempo para conocerse a sí mismo, para escudriñar su alma. Esto se llama “jeshbon hanefesh” – para hacer un recuento de nuestra alma. Lo que está dentro de nosotros nos hace quienes somos. ¿Estás enfadado con el Creador por lo que eres, lo que pareces, dónde estás y tus circunstancias? Cuanto más te aceptes, más feliz serás. La verdadera belleza viene de adentro y tenemos que aprender a apreciar quiénes somos y dejar de compararnos con los demás. Somos únicos. El verdadero mensaje de Jánuca no es ser asimilado, alienado, ser otra persona, sino mas bien, dar gracias al Creador por lo que somos. Encendemos nuestras velas por la noche cuando está oscuro, lo que simboliza que Él no quiere que caminemos en la oscuridad; Él quiere que caminemos en luz. ¡Jánuca Sameaj!