https://youtu.be/ZoV6-PgL7PU

¡Shalom a todos! 

Espero y deseo que el Eterno derrame su bendición en este nuevo ciclo del año 5782.

En esta oportunidad, quisiera conversar un poco acerca del shofar, su uso, los tipos de shofar que existen y cuál es el significado y sentido de la mitzvá de escuchar el sonido del shofar. 

En las festividades de Yom Teruah, nos indica la Torá en Vayikrá 23:24 “Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, el primer día del mes, será para vosotros descanso solemne, conmemoración al son de shofar, convocación santa” y en Bamidbar 29:1 dice “Y en el séptimo mes, a primero del mes, convocación santa habrá para vosotros; ningún trabajo servil haréis; día de toque de shofar será para vosotros.”

Los mandamientos anteriormente prescritos, indican que es un TIEMPO PARA ESCUCHAR, no para pedir, no para rogar, no para hacer planes, no para ver cómo lo tocan o para hacer cualquier otra cosa que este en disonancia con el mandamiento. Es decir, es un momento para callarse, y callarse como comunidad (por eso dice convocación santa). 

De acuerdo con los académicos existían diferentes razones por la cual se utilizaba el shofar, los cuales podemos recordar en esta época, uno de ellos es el comienzo de la Creación, en donde Hashem es el Rey Único y Soberano. Es una manera de aceptar su Reino, su estatus de Rey y que nosotros somos sus súbditos. También se usaba para marcar el inicio de los 10 días de Teshuvá, para recordarnos que podemos retornar a la casa del Rey. De igual manera nos recuerda la revelación en el Monte Sinaí, en donde nuestros padres y como nación aceptamos el pacto de que Dios será nuestro Rey y nosotros su Pueblo. Por otra parte, nos recuerda las amonestaciones de los profetas como dice Ezequiel 33:4-5 “Entonces, si alguien escucha la trompeta, pero no se da por advertido, y llega la espada y lo mata, él mismo será el culpable de su propia muerte. Como escuchó el sonido de la trompeta, pero no le hizo caso, será responsable de su propia muerte, pues si hubiera estado atento se habría salvado”. Asimismo, recordamos la destrucción y la esperanza de la reconstrucción del templo.  Nos hace recordar el camino que conduce espiritualmente al temor a Dios, como dice Amós 3:8 “¿Quién no escuchará el rugido del león y no temblará de miedo? Esta época nos recuerda el día del juicio Zefania, 1:14,16 “Ya se acerca el gran día del Señor; a toda prisa se acerca. El estruendo del día del Señor será amargo, y aun el más valiente gritará. día de shofary grito de batalla contra las ciudades fortificadas, contra los altos bastiones”. Es un momento de recordar la convocación de los dispersos en la diáspora, según nos indica Isaías 27:13 “En aquel día sonará una gran trompeta. Los que fueron llevados a Asiria y los que fueron desterrados a Egipto vendrán y adorarán al Señor sobre el monte santo en Jerusalén. Nos hace recordar la Akedat Itzjak, y es un recordatorio que presagia la venida del mesías, cuando se cumplirá lo dicho por Zacarías 14:9 “El Señor reinará sobre toda la tierra. En aquel día el Señor será el único Dios, y su Nombre será el Único Nombre”

En un discurso del Rab Abraham Isaac Kook en 1934, gran rabino de Letonia, en su último Rosh Hashaná hizo un drash acerca de los tipos de shofarot que existen, uno que es apto, otro que es utilizable pero no ideal y uno que es impuro. Al respecto, podemos profundizar más al leer el Pninei Halajá o su discurso “haz sonar un gran shofar por nuestra libertad”, ya que la mitzvá es escuchar, y no se refiere a qué tipo de cuerno estaríamos utilizando para escuchar. Pero retornando, el shofar que es ideal y adecuado es del cuerno de un animal apto y puro (tahor) que en este caso es el carnero. En un segundo nivel está el shofar benoní, un shofar que es aceptable pero no es el ideal, como el del antílope, gacela, o cabra. Y tenemos un shofar katán, que es tomado de un animal impuro, pero que al oír su sonido nos hace cumplir la mitzvá de escuchar, se me viene a la mente de un elefante o rinoceronte. 

Manteniendo en mente lo anterior, deseo que abramos otro escenario que anteriormente describí, la Akedá. ¿qué sucedió? Abraham es ordenado por Hashem sacrificar a su hijo, su “único hijo”, y aparentemente en esta situación dolorosa y de prueba, previo a ejecutar el sacrificio de Itzjak, Dios le dice: “¡Detente!” es allí, cuando en una muy extraña coincidencia, que aprendí del rabino Moshé Chicurel, aparece un animal enredado de sus cuernos entre cardos, miren ¡qué “aparente coincidencia”!, primero, es un animal puro (tahor), segundo, de este animal se obtienen unos shofar hagadol, tercero, el animal fue óptimamente preservado para poder optar a ser sacrificado (no tenía golpes, rasguños, etc.) y por último, aparece en el momento justo y preciso sólo para “llevar”, como si Abraham hubiese pasado a un “autoservicio” de comida rápida. ¿en qué momento aparece? Al momento de escuchar la voz de Dios. 

Armando este rompecabezas, ¿qué hacemos cuando soplamos el shofar? ¿qué utilizamos? Obviamente los labios, pero lo que produce el sonido es el “soplo” (ruaj), este soplo insufla un sonido, lo que nos recuerda Bereshit, al momento de la creación de una materia inerte, la cual recibió vida a partir del momento que el Eterno insufló su “soplo de vida” en él. En este sentido, el shofar sólo es un instrumento para que recordemos la vida. 

Entonces, ¿qué hacemos con todo este ir y venir de historias paralelas con siglos de distancia entre ellas? Primero, que las coincidencias del mundo espiritual no existen, todo es parte del plan divino, pero para ello debemos aprender a captar el mundo espiritual, lo que implica “Aprender a escuchar atentamente las instrucciones de vida”. ¿qué hubiese pasado si Abraham no escucha la voz del Eterno y no percibe su realidad en su entorno? Itzjak hubiese muerto o no se hubiera percatado del animal que Dios le envió para llevar a cabo Su Voluntad. Por otra parte, cuando escuchamos el shofar es como si Dios nos insuflara vida en nosotros nuevamente, y nos llamara a despertar de un estado inerte a un vivo, a llamarnos a la vida a través de su Soplo Divino. Y haciendo referencia al Rabino Abraham Kook, nos enseña acerca de los tres tipos de shofarot redentores, en donde explica que El Shofar Gadol, el grande y supremo, simboliza el despertar religioso del pueblo judío a la redención de la Tierra que le prometió Dios, y fue este llamado el que escucharon los sabios de Israel en los tiempos modernos que anhelaban el regreso a Sion. Sin embargo, hay otro Shofar, escuchado por judíos seculares, que llama a los judíos a subir a la Tierra de Israel porque es la patria de sus antepasados: “Aquí vivieron nuestros antepasados, nuestros profetas, nuestros reyes. Aquí podemos vivir como pueblo libre en su país, aquí podemos educar a nuestros hijos en un medio judío”. Sin embargo, con el último shofar katán, Rab Kook se echó a llorar, diciendo: “”hay un tercer Shofar tomado de un animal impuro – los que odian a Israel soplan este sonido en los oídos de la gente y llaman a los judíos a que huyan mientras puedan y vengan a Israel”. Sus enemigos los obligan a la redención, advirtiéndoles con gritos de batalla y el ruido de los problemas y el sufrimiento, sin darles descanso. Y quien ignora el llamado del primer Shofar e incluso el del segundo, se ve obligado a escuchar la voz del tercero … pero en este Shofar uno no hace una bendición, como se dice, “No se debe bendecir sobre la copa del castigo” como indica Berakhot 51b. En un sentido profético, en 1934 el Rabino Kook escuchó la voz literal del Shofar Divino, en donde profetizo acerca del retorno a Israel de los sabios, o de los que retornaron viendo que no existía más una Europa para ellos segura a su tierra, sin embargo, el animal impuro que tocó el último shofar fue el tercer Reich, que obligó a escuchar a quienes desatendieron la voz, algo que no logró ver en cuerpo físico, pero sí con su neshamá este gran hombre de Dios, razón por la que estalló en llanto. Dice Isaías 27:13 “En aquel día sonará una gran shofar. Los que fueron llevados a Asiria y los que fueron desterrados a Egipto vendrán y adorarán al Señor sobre el monte santo en Jerusalén”, es nuestra responsabilidad el elegir qué tipo de shofar escucharemos.

A este respecto, es el llamado del Eterno para este 5782, en donde hemos estado viviendo de un período de más de dos años llenos de restricciones a nuestras libertades individuales, hemos visto cómo literalmente estamos destruyendo a nuestro planeta con señales visibles de consecuencias que debemos cambiar nuestros hábitos para la supervivencia y parece hacer un eco sordo en las multitudes, vemos a una sociedad decadente en la moral y la corrupción dentro de las mismas alejándose de las 10 palabras dadas por Hashem al hombre, y muchos de nosotros vivimos en un sueño (¿sueño americano tal vez?) alejados de la realidad, que mientras “no me toquen a mí” seré tolerable y me haré el de la vista corta para no exponer las injusticias, como dice Mishlei 6:9 “¿cuánto tiempo más seguirás acostado? ¿Cuándo despertarás de tu sueño?” Mi deseo es que Shear Yashuv, seamos una comunidad despierta, que aprendamos a escuchar del shofar Hagadol y que este año cosechemos frutos dulces que produzcan vida a nuestro alrededor. 

Gmar Jatima Tová! L´shana Tova Umetuká!

Mauricio Quintero