Pesaj el Dia siete 21 Nisan 5781

En Mateo 4:3-4 dice lo siguiente la besorá: 

“El tentador se le acercó y le propuso:

Si eres el hijo de Dios (el cual es un título mesiánico) ordena a estas piedras que se conviertan en pan.”

Yeshúa le respondió: “Escrito está no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”   lo al-halejem levado yijyeh ha’adam ki al-kol-motsa fi-Adonay. לֹא עַל-הַלֶּחֶם לְבַדּוֹ יִחְיֶה הָאָדָם–כִּי עַל-כָּל-מוֹצָא פִי-יְהוָה

 Yeshúa se refería a lo que está escrito en Devarim 8:8 cuando nos dice la Torá: “Por esto te afligió y te dejó padecer hambre; te hizo comer el maná, que tú no habías conocido ni lo conocieron tus padres; para hacerte saber que no sólo de pan vive el hombre, sino que de todo lo que sale de la boca del Eterno, de esto vive el hombre.”

Mientras meditaba sobre la festividad de Pesaj, estudié sobre los elementos de la celebración: la Hagadá, las 4 copas, comer matzá, maror, el sacrificio de acción de gracias en el cual se ofrecía un cordero o cabrito y se alimentaba a la comunidad y familia con este sacrificio, del significado de pascua (literalmente significa saltar o pasar encima de), sobre las preguntas de Pesaj, los tipos de hijos que nos enseña la Hagda, en fin, tanta interpretaciones bellas y enseñanzas…. Sin embargo, quise profundizar en el tema del pan y de la libertad. 

El pan según muchos sabios puede referirse a: Primero la Yetzer hará, ya que la levadura sólo agrega sabor y volumen al pan, nada más. No agrega nutrición al cuerpo, de hecho, podríamos agregar un par de kilos de más al cuerpo, y nos cumple una función de ayudar a digerir el pan. ¿qué simboliza? El placer inmediato, un placer que no mide o piensa las consecuencias de sus actos. Podríamos tender a condenar al Yetzer Hará, como en otras religiones que enseñan a dominar los impulsos a través de castigos o abstenciones, las cuales no son perdurables, haciendo miserable a las personas porque desean ser otros y no pueden. 

Aprendemos que el impulso del mal es parte de nuestro equilibrio y en la medida correcta, es bueno. Como nuestro Rabino Percy de bendita memoria solía decir: Dios nos creó como seres humanos, y su objetivo no es destruir nuestra humanidad, sino aprender a ejercer dominio sobre nuestra naturaleza “animal”, aprender a dominarla. 

Segundo: puede referirse también al ego o arrogancia. Sí, al famoso “yo, mi, me, conmigo y si queda algo es para mí”. Pero ¿qué es el ego? El ego en sí igualmente no podemos decir que es malo per sé, sin el ego no tendríamos el límite marcado entre nuestro límite y el del otro, entre el yo y el otro, tampoco podríamos responder ¿quién soy?, etc. Parece más bien, que nos referimos a la egolatría, la cual podríamos definir que es el “culto, adoración o amor excesivo de sí mismo” según la Real Academia Española. Es aquella parte que no nos permite ver más allá del propio interés, aquella parte que no permite que exista jesed, que exista libertad para dar a otros y no retener, aquella parte que no elogia a los demás y deriva otros problemas como el narcisimo (sentido desmesurado de su propia importancia, una necesidad profunda de atención excesiva y admiración), poseer sentimientos de grandeza, generar rechazo de otras personas derivada de la propia alabanza, no mostrar el lado débil ante los demás, distorsionar la realidad sobre quiénes somos, poseer poca empatía hacia a los demás, no soportar visualizar autoridades sobre nosotros o tener la humildad necesaria para recibir críticas de otros y no recibirlas a título personal, tener problemas de relación con nuestro entorno comunitario, o dar importancia a  cosas vanas (dinero, placer), o tener una obsesión a compararse con otros y a ser exhibicionistas (demostrar lo que poseo o tengo). 

Esta celebración se trata de la importancia que tenemos delante de Dios no como individuos, sino como comunidad. Para poder dar gracias, es necesaria la Matzá entendida como la humildad, por ello le llamamos “pan del pobre”, porque es simple, sencillo y es comunitario. 

El rabino Moshé Jaim Luzzato nos indica lo siguiente: “que el pan es el alimento principal del hombre. La presencia de levadura en el pan es natural, lo que hace que el pan, un alimento básico de la existencia del hombre, sea sabroso y digerible. El hombre necesita lo físico para sobrevivir. La inclinación al mal (Yetzer Hará) es una inclinación hacia desear lo físico. Debido a que el pan es sabroso por naturaleza, el hombre se siente atraído por este “placer” físico, manteniendo así su salud y su existencia.” 

Esto me gusta porque es la idea que deseo traer este Shabbat, que el pan es sabroso, y es una expresión de placer para nosotros, sin embargo, debemos por momentos en la vida abstenernos de este placer, para elevar nuestra alma. Veamos, si no puedes abstenerte de comer pan una semana, ¿quién te gobierna? ¿el pan te gobierna a ti o tu gobiernas sobre el pan? Dicho de otra manera, ¿los placeres o tu arrogancia te gobierna o ejercemos dominio sobre nuestros placeres físico o arrogancia?

Parece ser, que esta idea esta asociada con la libertad, si aún sigo siendo esclavo de mis placeres y no ejerzo dominio propio, entonces no soy libre, y esta es una fiesta de libertad. 

Entonces, la idea principal es que podemos utilizar nuestra parte animal para elevarnos, podemos elevarnos a través de ejercer dominio sobre nuestros impulsos, y desviar estos deseos e impulsos para algo más grande. Dice Shemot 12:15 “Siete días comeréis panes ázimos, pero desde el día primero apartaréis de vuestras casas la levadura” y el 13:7 “Se comerán panes ázimos por siete días; no se verá junto a ti pan fermentado, ni será vista contigo levadura en todo tu territorio.” Me llama la atención que la Torá nunca nos ha dicho “quemen”, “destruyan” el jametz, lo que nos enseña que debemos “apartar el jametz de nuestras casas” dicho parafraseado, “santifica tus impulsos de tu cuerpo”, “que no sea vista en tu naturaleza animal el yetzer hará o arrogancia”. Claro, no contradigo lo que nos enseñan los sabios de Israel, lo que digo es que el mensaje es claro: “Podemos ejercer dominio sobre nuestros impulsos” “utiliza la parte animal que Dios te da para elevarte”. 

Sabiendo que podemos hacerlo, lo que hace falta es hacer introspección, ver hacia dentro, Lej Lejá, como hizo Abraham Avinu, meditar. Esta Hagadá no aparece el nombre de Moshé, de hecho, hay varias explicaciones, una me parece, que es para demostrar que existe un Único Dios que nos salva, no es Moshé el libertador, es Hashem (lo leemos en el primer mandamiento) quien nos sacó de Egipto. Pero tal vez viéndolo de manera más sutil, entendiendo a Moisés como representación del ser humano, del hombre -Adam-, nuestra parte animal, no es el hombre quién nos salvará, siempre es Dios.  

Retornado a la idea inicial, Yeshúa fue tentado por su propio Yetzer Hará, la cual es una lectura opuesta con la cultura popular, en donde se dice a sí mismo, ¿Por qué no me hago un pancito – satisfacer mis necesidades animales y de placer demostrándome a mí mismo que soy autosuficiente, sólo para mi propio placer? Al convertir piedras físicas en pan él daría placer a su ego, y responde con la Torá: “no sólo de pan…. -no niega el pan, afirma que es bueno, pero hay algo más elevado que el pan- que hace vivir al hombre- la cual es toda palabra que sale de la boca de Dios. ¿qué palabra salió de la boca del Eterno? ¡Sí! La Torá. Por su boca fue todo creado. Cuando sucede esto, Yeshúa estaba logrando el equilibrio entre su cuerpo y su alma, sus instintos naturales de placer y la espiritualidad. 

Mientras medito en este estudio, me pregunto cuántas veces he vivido por el placer dando rienda suelta a mis deseos, y pienso que esta festividad es una oportunidad más para recibir el alimento espiritual y llegar al equilibrio de mi mente-cuerpo, del alma y los impulsos. Del Nefesh y Ruaj para alcanzar el nivel de Neshamá. 

¡Shabbat Shalom!

!Jag Sameaj Pesaj!