Parashat Vayejí 18 Tevet 5781

La Mishná (Pirkei Avot 3:1) cita a Akavia ben Mehalalel:

“Considera tres cosas, y no pecarás. Debes saber de dónde vienes, hacia dónde vas y ante Quién rendirás cuentas eventualmente de todo lo que has hecho”.

Al leer esta porción del Pirkei Avot, me di cuenta de que resume el proceso de la vida humana, que es lo que significa nuestra porción vayejí (“Y vivió”) la cual es un ciclo desde una concepción hasta una trascendencia. En Bereshit, leemos un libro que inicia dándonos la concepción de un Dios Único, Universal, quien crea la vida, y finaliza el mismo libro con la dualidad: El ha creado también la trascendencia para algunos y para otros la muerte. 

Hablo de trascendencia porque la Torá nos enseña en el capítulo 49:33 … “vaye’esof raglav el-hamitah vayigva vaye’asef el-amav” ……  “וַיֶּאֱסֹף רַגְלָיו אֶל-הַמִּטָּה; וַיִּגְוַע, וַיֵּאָסֶף אֶל-עַמָּיו”   “Y acabó Jacob de ordenar a sus hijos, recogió sus pies en la cama y expiró – Vayigvá-, y fue agregado a su pueblo”, nunca menciona que Jacob murió, esto da una idea que como explica el Rab Uriel Romano y se menciona en el Taanit 5b “Tal como su simiente sigue con vida, él también sigue con vida”. Yaakov físicamente murió, pero su espíritu y su historia siguen con vida todo el tiempo que su simiente, su pueblo, continúe con vida.

Pero ¿qué es la vida? La vida es un cúmulo de decisiones que traen consecuencias, consecuencias en la que podemos asumir la responsabilidad de nuestras acciones o la decisión de huir de esta responsabilidad, que al final traerá consecuencias igualmente para nosotros: Bendición o maldición. Y al leer el libro de Bereshit, entendemos que cada acción provoca una reacción, y que cada reacción que sucede es para nuestro bien al final de la jornada. 

En esta porción leemos tres palabras que inician con la letra bet: 

Bejirá: Elección. Somos libres de elegir nuestras propias decisiones, Yosef elige perdonar a sus hermanos, sus hermanos eligen perdonarse a ellos mismos y rectificar sus acciones hacia Yosef, Yaakov elige bendecir a sus hijos y decide bendecir a Efraim sobre Menashe, Yaakov elige quién de sus hijos merece la primogenitura, Yosef elegir obedecer a su padre en el lecho de muerte, y sus hermanos deciden cerrar el ciclo de su rectificación con Yosef al jurar llevar sus huesos a Israel. 

Bejorá: Primogenitura, de la cual aprendemos, que la primogenitura es una bendición que no depende del orden biológico de nacimiento, es una bendición que premia durante la vida el mérito de las acciones, como dice el dicho “una acción vale más que mil palabras”. En Bereshit aprendimos que no necesariamente se otorga al primer hijo, lo vemos esto con Itzak quien fue segundo hijo biológico, Yaakov segundo hijo biológico, Yosef onceavo hijo biológico. De esto aprendemos que a lo que llama “ley” el mundo occidental y que nosotros llamamos Torá, no es un compendio de leyes rígidas y frívolas, sino que es un compendio de principios de vida para aplicarlos a la vida cotidiana, y que estos principios se aplican acorde a situaciones específicas. 

Beraja: Bendición. Esta porción dice que Yaakov reúne a sus hijos para bendecirles, pero, cuando leemos las bendiciones para Ruben, Shimon y Leví aparentemente no son bendiciones, sino más bien parece un llamado de atención para mejorar sus cualidades en esta vida, y en un mundo secular que entiende que una bendición es desear el bien, dinero, beneficios ególatras y “prosperidad”, acá aprendemos que también es bendición que nos encaren, que alguien se pare y nos diga qué debemos rectificar en esta vida para alcanzar el mundo venidero y lograr la unión con el Eterno por el bien de la comunidad. Vemos como Yaakov maldice el enojo de sus hijos porque una acción de enojo pasó a la ira, a la impotencia ante una injusticia y luchar contra una acción que no se podía cambiar, y es así como pasó de la ira a la cólera y al “coraje”, luego pasó a la violencia, luego pasó a la locura hasta llegar a cometer actos físicos insensatos de asesinato de la ciudad de Shejem, leímos lo que un enojo después de tres días de estarlo masticando produce: una masacre. Por ello Yaakov crítica esta cualidad que no es mala en sí misma, sino que critica su ira violenta, por lo que nos enseña cuál debe ser el camino hacia la paz: “separar a dos personas con estas cualidades y esparcirlos entre sus hermanos”. Nótese que nuestro sistema de justica busca su destrucción, lo que hace Yaakov es como disgregarlos para que, al mezclarse con el resto de la nación, la comunidad crezca, ¿cómo? Ellos aprenderán de sus hermanos sus virtudes, y ellos añadirán un poco de su ira a sus hermanos. Me preguntarán, ¿acaso la ira es positiva? Como todo, en su medida es bueno, nos ayuda a defendernos, a buscar y a ejercer justicia, a comunicar a los otros las cosas que nos molestan, entre muchas cosas. La ira fuera de medida es la que agrega el componente de violencia. Por otra parte, nos lanza una advertencia en contra de actuar apresuradamente por los instintos y sin pensar que es la bendición que dio a Reuven, en una lectura superficial podríamos entender que Yaakov no perdona a su hijo por el acto cometido, sin embargo, sí denotamos el amor de Yaakov hacia Reuven al destacar primero sus cualidades y hablar bien de él, lo que Yaakov hace es mostrarle su amor indicándole que para crecer y ser mejor debe mejorar esta cualidad de no ser una persona inestable e impulsiva. 

Vayejí también nos indica la importancia de dejar claras nuestras posesiones y nuestros deseos previo a nuestra muerte, ¡cuán importante es para mantener la paz entre hermanos! Por ello dice que Yaakov “ordenó a sus hijos”, es decir, dejó claro su rol frente a la nación. 

Finalmente, vemos cómo se comienza a formar una nueva nación, una nación que creció en un umbral de estrechez, de exilio para salir de Mitzraim y cumplir una promesa que Dios hizo a Abraham. Por ello, quisiera resaltar la importancia de cumplir nuestras palabras, nuestras promesas, que no seamos ligeros o arrebatados como Rubén, sino que cumplamos con los compromisos que hemos realizado delante de Dios, delante de nuestros padres o para nosotros mismos. Leemos la integridad de Yosef de enterrar a su padre en Macpela tal y como juró. Leemos la integridad de sus hermanos al guardar sus huesos y llevamos a la tierra de Israel. Leemos la integridad de Yosef al cumplir la promesa de no hacerle mal a sus hermanos. Sin embargo, también leemos en la bendición de Benyamim: “Benjamín, cual lobo que despedaza; por la mañana comerá la presa, y a la tarde repartirá los despojos” (Cap. 49:27). Según interpreta el rabino Hirsch que es una profecía de la destrucción de Amalek, por la mañana se refiere al amanecer del reinado. El primer rey judío, Shaul, de la tribu de Binyamin, borró a Amalek, pero no completó la tarea, dejando que el rey Agog viviera por una noche, permitiéndole producir progenie. “En la tarde”, se refiere a Mordejai y Ester, los descendientes de Shaul, que terminarían con Hamán, el nieto de Agog, y que luego procederían a dividir su riqueza. De esto podemos aprender que cumplir a medias un mandato, puede llevarnos a consecuencias de dolor, y ¡cómo dolió no haber cumplido, casi nos cuesta un exterminio!

En conclusión, nuestra comunidad KSY sabe de dónde viene, a quién rendiremos cuentas, y aunque debemos afinar cuál será el vehículo que tomaremos para definir nuestro destino en este año secular 2021, sabemos que vamos hacia un mejor propósito, a cumplir nuestro rol en el mundo, a ser “cartas abiertas” para la humanidad y cumplir lo escrito en la Torá con nuestras acciones, a fin de llegar al nivel enseñado nuestros rabinos Percy Johnson y Yeshúa cuando nos dijeron: “Y Yo andaré en medio de vosotros, y seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo”(Vayikra 26:12).

חֲזַק חֲזַק וְנִתְחַזֵּק “Jazak, jazak, venitjazek” “¡sed fuertes, sed fuertes, fortalezcámonos unos a otros!

¡Shabbat Shalom!

Mauricio Quintero